los-reyes-magosTermina 2009 y llega la hora de los balances. Llega el momento de mirar hacia atrás y de examinar qué se hizo bien y qué se hizo mal. Pero llega también el momento de mirar hacia adelante, de mirar hacia el futuro, de mirar hacia el nuevo año que se abre. Un año, 2010, que nos dará la posibilidad, a todos y a todas, de corregir lo que pudo haberse hecho mejor (porque todo siempre es perfectible). Se trata, en cualquier caso, de cambiar. De cambiar hacia mejor, para hacer mejor las cosas. Se trata de cambiar para mantener viva la tradición, sin renunciar a lo nuevo, sin renunciar a caminar hacia adelante. Porque, tal y como dijo el insigne escritor y rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, “el progreso consiste en el cambio”. Y eso es, precisamente, lo que intentamos hacer, cada día, los miembros de esta Junta Directiva: cambiar para mejorar, cambiar para progresar, cambiar para avanzar. Es así como seguiremos intentando dar lo mejor de nosotros mismos a esa gran familia zamorana, a esa gran familia que configuramos los zamoranos que, dentro y fuera de nuestra hermosa provincia, luchamos y trabajamos, año tras año, por hacer de Zamora ese lugar donde, como escribió nuestro poeta Claudio Rodríguez “nunca se apaga el fuego del hogar”.

Os deseamos unas entrañables fiestas navideñas, con la satisfacción del deber hecho pero, también, con la humildad de saber que siempre lo podríamos haber hecho mucho mejor. Y, por eso, nos comprometemos a esforzarnos por hacerlo mucho mejor, para que las próximas navidades la Casa acoja a una familia ampliada, mucho más grande, mucho más unida, mucho más fuerte y, sobre todo, mucho más próxima a todas esas cosas, lugares, olores, colores y sabores que tanto queremos.

¡¡¡Feliz Navidad y Próspero 2010!!!

AL FUEGO DEL HOGAR

(Poema de Claudio Rodríguez)

Aún no pongáis las manos junto al fuego.
Refresca ya, y las mías
están solas; que se me queden frías.
Entonces qué rescoldo, qué alto leño,
cuánto humo subirá, como si el sueño,
toda la vida se prendiera. ¡Rama
que no dura, sarmiento que un instante
es un pajar y se consume, nunca,
nunca arderá bastante
la lumbre, aunque se haga con estrellas!
Este al menos es fuego
de cepa y me calienta todo el día.

Manos queridas, manos que ahora llego
casi a tocar, aquella, la más mía,
¡pensar que es pronto y el hogar crepita,
y está ya al rojo vivo,
y es fragua eterna, y funde, y resucita
aquel tizón, aquel del que recibo
todo el calor ahora,
el de la infancia! Igual que el aire en torno
de la llama también es llama, en torno
de aquellas ascuas humo fui. La hora
del refranero blanco, de la vieja
cuenta, del gran jornal siempre seguro.
¡Decidme que no es tarde! Afuera deja
su ventisca el invierno y está oscuro.
Hoy o ya nunca más. Lo sé. Creía
poder estar aún con vosotros, pero
vedme, frías las manos todavía
esta noche de enero
junto al hogar de siempre. Cuánto humo
sube. Cuánto calor habré perdido.
Dejadme ver en lo que se convierte,
olerlo al menos, ver dónde ha llegado
antes de que despierte,
antes de que el hogar esté apagado.

Presentación navideña de Zamora (navidad2009.ptt)

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